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Digámosles ‘No’ a los promotores del odio: Duque sobre elecciones de 2022

PorRadio Valledupar

Jul 21, 2021

En un contrapunteo entre el oficialismo y la oposición terminó la instalación del cuarto periodo de sesiones del Congreso de la República, en el que el presidente de la República, Iván Duque, a la par de hacer un balance de su gobierno y de anunciar la agenda legislativa que va a presentar en los próximos meses, dejó un mensaje político sobre la forma en la que los colombianos deben elegir a su sucesor en la Casa de Nariño, el próximo año.

Aunque en la transmisión por televisión se pudo apreciar que el jefe de Estado fue ovacionado en más de diez ocasiones, en el Salón Elíptico se evidenció que la mayoría de las veces esto lo hizo la bancada de gobierno para no dejar escuchar las arengas que hacían desde la oposición, como una forma de cuestionar lo sucedido durante las manifestaciones de los meses anteriores.

Los senadores y representantes de la oposición, quienes se ubicaron en la parte de atrás del Salón, expusieron una larga bandera de Colombia, pero al revés, en señal de protesta al Gobierno y su defensa a la lucha social. Incluso, durante la transmisión de la instalación, en ningún momento se enfocó a este grupo de congresistas.

El discurso del presidente

Aunque en su discurso, el mandatario nacional hizo un balance de su gobierno y se centró en destacar entre otros temas el Plan Nacional de Vacunación contra el coronavirus y los proyectos para este semestre, como la nueva Reforma Tributaria, al final de su intervención, Duque envió un mensaje muy político, en el que les sugirió a los colombianos cuál es el camino que deben seguir en las próximas elecciones presidenciales.

“Cuando nos volvamos a encontrar, el próximo 20 de julio, la ciudadanía habrá tomado una decisión sobre el futuro. Con humildad, invito a Colombia a escoger el camino del trabajo, el de decir la verdad, aunque sea dura, el de apostar por el talento de las mujeres y hombres de esta tierra maravillosa y el de ser responsables con las generaciones que vienen”, sostuvo.

Y fue más allá, al plantear lo siguiente: “los invito a rechazar el camino de la mentira, el de la calumnia frívola; digámosle no a los promotores del odio, evitemos el camino fácil para obtener placeres momentáneos, que dejan cicatrices eternas. En este país que renace al sobreponerse a la pandemia, los colombianos no quieren que el debate político que se avecina para las elecciones del año entrante esté marcado por la polarización agresiva, y la saturación de insultos y ataques personales”.

Según Duque, los “colombianos quieren escuchar propuestas serias y realistas, programas en el campo social, en la educación, en la salud, en la infraestructura, que resuelvan problemas de manera efectiva y sostenible. Los colombianos quieren un debate electoral reflexivo y de altura, y todos estamos obligados a  hacerlo posible”.

Previo a esto, el jefe del Estado hizo una defensa de la Fuerza Pública y rechazó las acciones violentas que se desatan luego de las marchas.  “Como sociedad, debemos entender que el derecho a la protesta pacífica se protege, se respeta y se garantiza. Pero no existe el derecho a interrumpir las oportunidades de vida de los demás. Impedir que una persona llegue a su trabajo, acceda a los servicios de salud o se le prive de tener comida en su mesa, es un delito, sin ambivalencias, ni licencias morales”, dijo.

Duque además precisó que “los bloqueos no son cortes de ruta; son cortes de vida, no hacen valer ningún derecho, solo hacen valer la ambición de los agitadores que se quieren beneficiar del caos. Permitir que se violen los derechos de todos es anarquía, y en un país de anarquía, de caos y de odio solo prosperan la violencia y el dolor. Allí no hay esperanza. Allí no se resuelven los problemas por los cuales se protesta. Por el contrario, se profundizan cuando se destruye el patrimonio público, la propiedad privada y los empleos”.

Manifestó, además, que: “por eso, debemos rechazar la violencia venga de donde venga. Nuestra Fuerza Pública está sujeta a los más altos estándares en materia de derechos humanos y, por eso, al tiempo, la respaldamos, la fortalecemos y le exigimos. La respaldamos, porque nuestros soldados y policías son hijos, hijas, hermanos, padres y madres que están dispuestos a entregar la vida por defender lo que somos y lo que podemos ser. La fortalecemos, porque las amenazas son muchas y diversas, y deben ser enfrentadas con la fuerza racional y legítima del Estado.

La dura respuesta de la oposición

Tras el discurso del presidente vino la respuesta de la oposición, que no fue escuchada por el jefe de Estado, pues este se retiró del Salón Elíptico y en su lugar dejó comisionado al ministro del Interior, Daniel Palacios.

El primero en intervenir fue el senador de la Alianza Verde, Antonio Sanguino, quien manifestó que el presidente Duque, sus funcionarios y las bancadas aliadas, pretenden esquivar la responsabilidad social del momento con “reformas cosméticas que no atienden de fondo al grito de indignación y angustia de las ciudadanías”.

Según Sanguino, el Gobierno, equivocadamente, se impuso impedir la promesa democrática de la Constitución de 1991 y la oferta de reconciliación del Acuerdo de Paz.

“Sus actuaciones afectan la separación e independencia de los poderes del Estado y el acatamiento a las sentencias de la justicia. Hemos retrocedido en materia de derechos humanos a las oscuras épocas del estatuto de seguridad. El incumplimiento y los ataques al Acuerdo de Paz nos conducen al recrudecimiento de la violencia, las masacres y el asesinato sistemático de líderes sociales y ambientales. Se ha vuelto habitual el desconocimiento de las garantías ciudadanas y la estigmatización  de la legítima protesta social, desenterrando arcaicas doctrinas de seguridad que colocan a nuestras Fuerzas Militares y de Policía al servicio de un proyecto político que cataloga a la oposición democrática como parte de una conspiración internacional”, señaló.

Por su parte, la representante a la Cámara, María José Pizarro, intervino y lo hizo con la bandera de Colombia al revés. Sostuvo que en su intervención no le hablaba al “presidente porque delega sus orejas, le hablamos al país, no escucha a la oposición” y de forma reiterativa insistió en que el jefe del Estado solo deja un legado de mezquindad para el país.

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